viernes, 29 de mayo de 2015

14ª REVISIÓN: LÁGRIMAS



Esta podría decirse que es mi cara desde el miércoles, justamente cuando tuvimos la revisión. 
Pero no te asustes, aunque pueda parecerlo no es tristeza el motivo de las lágrimas. 

Todo el mundo sabe de sobra que hay muchas formas de llorar como tipos de lágrimas. Está el llanto de dolor, el desgarrador, el impotente, el rabioso, el feliz, el emotivo... Creo que cada sentimiento tiene su cargamento de lágrimas.

Veamos más de cerca

Sí, sin lugar a dudas estas lágrimas son de felicidad. No hay más que echarles un vistazo rápido para darse cuenta.

¡¡¡Mira mira!!!

En el lado derecho está la lágrima que ya viene con los globos, la que tiene ganas de marcha y la que se ha traído un montón de pastelitos para endulzar el jolgorio. Y al otro, cómo no, está la lágrima bailonga, que lo mismo te toca las maracas que te saca una guitarra española y te canta por Camarón. Muy cerca de ésta nos encontramos con la lágrima social, que se pone muy cerca de la música para, al mismo tiempo, llamar a todas las lágrimas a que se unan al fiestorro. ¡NO PODÉIS FALTAR, ESTA FIESTA ES LA BOMBA!
Más abajo están las lágrimas enamoradas, que a lo mejor se acaban de conocer, pero que aprovechan la ocasión para alardear de lo mucho que se quieren o simplemente de que han pillado cacho, (todo puede ser).
Por supuesto están las lágrimas que lo quieren todo perfecto y se afanan en decorar el ambiente festivo con globos y guirnaldas. Todo tiene que estar muy chic.
¡¡Pero espera!! No hay fiesta que se precie sin el aguafiestas. La vemos perfectamente bien aferrada al ojo. Es la lágrima que se resiste a pasárselo bien, porque no se fía del todo y está empeñada en esperar un poco antes de tirar la casa por la ventana.

Pues bien....la revisión del miércoles fue para llorar de felicidad pero sin culpar a la parte recelosa que no acaba de creérselo. 

Los resultados del estudio inmunológico del Duende dictaminaron que POR FIN las médulas del Duende (esta parte tengo que explicarla con más calma porque tiene telilla) están trabajando a tope produciendo esos lifocitos B de memoria que antes el Duende era incapaz de producir por sí solo.
Para el que no lo sepa los lifocitos B y B de memoria son una parte súper importante de la defensa de nuestro organismo. Gracias a los lifocitos B de memoria tenemos anticuerpos que nos permiten luchar contra enfermedades que ya conocemos gracias a las vacunas o a que hemos pasado la enfermedad.
 
Imaginate la felicidad que teníamos Papá y yo cuando leímos las gloriosas palabras del informe: El paciente presenta una adecuada distribución de linfocitos B con presencia de linfocitos B de memoria.
Todavía sigue más, son muchos los datos que se incluyen pero si los pusiera todos no te enterarías de nada porque a ti (a menos que seas un experto) te sonarían a arameo.
Tras esta dosis de adrenalina la super doctora sonrió de medio lado y nos miró muy fijamente......

Chachachaaaaaannnnnnnn (mola eso de crear ambiente).
QUIMERA COMPLETA
...yyyyyyy...
SUSPENDIDA TODA LA MEDICACIÓN

Bueno bueno bueno y bueno, no te pongo nuestras caras en esos momentos porque eran de estudio. Los ojos vidriosos y muy saltones, la boca entreabierta, los agujeros de la nariz abriéndose y cerrándose a voluntad como si quisieran echar a volar y la respiración entre acelerada y entrecortada mientras el palpitar del corazón acompañaba sonoramente aporreando con estrépito desde el interior del pecho.

Pues sí, después de ya casi tres años el Duende no tiene que tomar ningún medicamento (salvo una pastillita de magnesio que eliminarán muy pronto hasta que desaparezcan los efectos de la ciclosporina). 

No hay que estar pendiente de cuánto queda en el bote para ir a comprar más, no hay que acordarse de llevar la bolsaca de las medicinas a todos lados por si acaso la salida se alarga más de la cuenta. No hay que preguntar ¿Qué hora es? para saber cuánto falta para la siquiente dosis.

¡SOMOS LIBRES...LIBREEEEESSSSS!

Papá y yo sabemos que la batalla tiene pinta de estar casi ganada pero también tenemos claro que todavía no hay que cantar "Victoria". Por experiencia sabemos que lo que a veces parece ir muy bien, de pronto da un giro brusco y se te atasca en la garganta como un hueso de pollo, haciendo mucho daño.
Queremos ser cautos pero el cuerpo nos pide disfrutar de éste momento, sólo de éste, sin abusar.

¡¡FELICIDAD!!

Y ya cambiando de tema. En el post de la revisión anterior te conté que además de estar en el hospital al Duende le dio tiempo a conocer a Risto Mejide, Alberto Chicote y al Hombre de Negro y como mala malísima que soy te dejé con las ganas de saber el motivo. muhahahaha!!
Pues se acabaron las esperas (jijijijiji....igual que los medicamentos).


EL MIEDO NOS LO UNTAMOS POR LA MAÑANA EN LAS TOSTADAS Y NOS LO COMEMOS.
AQUÍ NADIE ESTÁ TRISTE PORQUE, ¿SABÉIS LO QUE HACEMOS CON LA TRISTEZA? REÍRNOS DE ELLA

¡¡LA GUERRA LA VAMOS A GANAR!!

miércoles, 20 de mayo de 2015

EL HILO DE LA VIDA

El viernes pasado una de mis mejores amigas rompió aguas estando de visita en mi casa y el sábado, después de varias horas y muchos empujones, nació Daniela. (más bonita que ninguna)

Para qué engañarnos, en aquellos instantes en los que llevábamos a mi amiga a toda prisa al hospital y después cuando esperábamos en la sala A MI ni se me pasó por la cabeza preguntar sobre la donación del cordón umbilical y doy por hecho que a ella (mi súper amiga-embarazada-casi mamá), con la agitación del momento, los dolores y todo lo que acontece a un parto, tampoco.

En mi caso, cuando hace ya casi cinco años quise donar el cordón umbilical de Daniel pedí información sobre el tema y la única que recibí fue que lo tenía que decir al llegar al hospital el mismo día del parto. Recuerdo que me reía con mis amigos bromeando con la idea de que cuando el "Gran día" llegara tendría que ir con dos pos-its pagados a la cara que dijeran: Sí, quiero epidural y Quiero donar el cordón umbilical. 

Por suerte, ese "Gran día" a mi no me hicieron falta los pos-its porque llegué al hospital más fresca que una lechuga. Sin embargo, al decir que quería donar el cordón rápidamente me quitaron la ilusión porque justamente en ese hospital no los recogían por falta de medios. Una pena. 

Hoy, cuatro días después de que naciera Daniela, me he acordado, ¡¡EL CORDÓN!! Al momento le he enviado a mi amiga un mensaje y le he preguntado, aunque ya me imaginaba la respuesta.

¿DONASTE EL CORDÓN UMBILICAL?
....NO...
 ....
(grrrrrrrrr)

Según mi amiga durante el proceso del embarazo sí le dijeron que podía donar el cordón umbilical pero nadie le dijo cómo hacerlo.

A lo que me pregunto ¿POR QUÉ?
Creo que de igual manera que cuando vas a parir te preguntan si quieres la epidural deberían preguntarte también lo otro.

¿QUIERES LA EPIDURAL? ¿QUIERES DONAR EL CORDÓN?

Al fin y al cabo las dos cosas sirven para lo mismo...EVITAR SUFRIMIENTO.

Antes de escribir este post he estado buscando información sobre la donación del cordón umbilical y tengo que decir que, lamentablemente, hay poca. 
Sí, en todos los sitios te cuentan los beneficios que la donación conlleva pero salvo eso y un listado sobre los hospitales que si recogen cordones, no hay mucho más.
En algunas páginas he leído que hay que firmar un consentimiento y llevarlo el día del parto y en otras, como me dijeron a mi, que tienes que avisarlo cuando ya estás para parir. (como que te vas a acordar)

He preguntado a mis amistades, a mi familia, a la Pandi de la Paz, etc, y al final he llegado a la conclusión de que en cada hospital, como ciudad o pueblo, siguen sus propios protocolos. Vamos, que parece que hacen lo que les sale del forro.

Como siempre la falta de información y de medios son una barrera que impide poder contribuir en nuestra sociedad con algo realmente bueno.

A lo mejor la idea de llevar pos-its en la cara con todo aquello que no se nos puede olvidar el día del parto sea efectiva pero creo que podría ser más fácil.
Puede que muchos centros pongan la excusa de que los trabajadores están saturados y que por ello son los padres los que deben acordarse de estas cosas, pero aún para este caso veo una solución fácil y económica porque con poner carteles informativos sobre la donación de cordón umbilical en las salas de dilatación o en los pasillos del paritorio se solventa el problema. Así nadie podrá quejarse de que no se le ha informado, ¿no?

No sé por qué los humanos nos empeñamos en poner obstáculos en los caminos que deberían ser de libre acceso.

FELIZ DÍA

PD: Si te gusta el cartelito puedes pedirme el archivo enviándome un email. Te lo reenviaré en el tamaño que quieras, encantada de la vida.

viernes, 8 de mayo de 2015

PALABRAS QUE ATURDEN

El otro día cuando resumí la última revisión se me olvidó contar una cosa. Bueeeeeno, no se me olvidó, simplemente intenté no pensar en ella para no volverme loca (más todavía).

Como ya conté la visita a inmunología estuvo muy bien porque, según me dijo el doctor, el último estudio inmunológico de Daniel había dado muy buenos resultados. Por fin su médula (o más bien la de los dos donantes) está produciendo los linfocitos que antes no era capaz de producir por sí sola. Esto es un dato muy relevante porque, en resumen, nos dice que Daniel ha dejado de ser inmunodeficiente (a efectos prácticos).

Pero no fueron estos datos los que me dejaron aturdida y me hicieron estremecer.

Cuando ya tenía intención de despedirme e irme a hemato-onco el doctor me retuvo y, sin previo aviso comenzó a hablar sobre las siguientes revisiones de Daniel. Hasta aquí bien peroooooo....Siguió hablando y, haciendo alusión a lo que harían más adelante. Me dijo que en breve empezarían a retirarle medicamentos a Daniel para finalmente vacunar.....¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!!!....Aunque me da vergüenza admitirlo la verdad es que me transformé por completo.

Hola soy Carola y puedo transformarme a lo X Men. 
(Todos al unísono) Hola Carola.

De mi cuerpo brotaron brazos como setas en un bosque húmedo y todos esos brazos fueron directos a la boca del pobre hombre que me miraba perplejo y, supongo que también algo escandalizado por esa extraña aparición.


No sé muy bien cuántas manos, zarpas y tentáculos taponaron su boca con tal de hacerle callar pero estoy segura que fueron muchas. Vamos, que de haber podido habría usado hasta los pies, pero como ante todo soy una señorita me contuve de hacer algo tan poco apropiado.

Y tú dirás, ¿a qué viene esta reacción tan desproporcionada?
AL MIEDO nada más y nada menos. El dichoso miedo que paraliza hasta a el mas valiente.

Como le expliqué al doctor en cuantito me prometió no decir ni mu sobre el futuro de Daniel, para mi pensar en más allá del hoy es muy complicado.

Si es que ahora mismo me siento como si me hubiera tragado una bola de pelo de esas que escupen los gatos y se me hubiera quedado atascada en mitad de la traquea. ¡Qué desagradable!

En la enfermedad de Daniel quitar medicamentos quiere decir estar casi al final de esa escalera que nos lleva a la misma puerta de la curación. En la enfermedad de Daniel vacunar significa vida normal, una súper fiesta de celebración, ir al cole como los demás niños, comer manzanas y jamón serrano. En la enfermedad de Daniel ese futuro es lo que más deseamos sus padres y todos los que le quieren.

Quiero, anhelo y deseo desesperadamente la llegada de ese día pero me da miedo, mucho. Y si lo que piensas es que me da miedo que el Duende se cure te equivocas por completo. Lo que me da miedo es que ese futuro no se cumpla tan rápido como prevee el inmunólogo y la impaciencia me devore y lo que es peor, que simplemente no se cumpla (porque esta opción siempre está ahí, escondidita en la sombra), y entonces la caída de la escalera será todavía más dura y dolorosa.

Con que vamos paso a paso, poquito a poquito y mañana ya se verá.

Pero claro, aunque hice callar al doctor no fui lo suficientemente rápida y las palabras más relevantes inundaron mis oídos con su frenesí. Y AHORA NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN LA LLEGADA DE ESE DÍA. ¡Menuda injusticia, leñe!

Ainssss..........qué nervios, jo.

FELICES y nerviosos DÍAS!!

martes, 28 de abril de 2015

13ª REVISIÓN: BRINDIS

Creo que de todas, ésta revisión ha sido en la que más hemos aprovechado el tiempo.

Por regla general las revisiones las hacemos en plan cohete: Llegar el día antes a Madrid con los nervios en modo centrifugado, dormir en casa de mi maravillosa, guapísima y genialosa prima (y no es peloteo) y levantarnos prontísimo al día siguiente para ir al hospital, hacer analítica, esperar resultados y cuando los tenemos....fiummmm, de vuelta a la caracola de mar.

Pero no, ésta vez no ha sido así. En esta ocasión hicimos el viaje con más tranquilidad porque, además de la revisión, teníamos otro evento al que no queríamos faltar.

Vamos por partes.
Nuestra aventura comienza con un sábado nubloso muy muy temprano. Esto de viajar casi de madrugada se debe a que al Duende cada vez le pesan más los viajes largos y cuando vamos por la mitad no hay quien lo aguante.

¿Hemos llegado ya? ¿Hemos llegado yaaaa? ¡Qué lejos está Madrid!

Ufffff...sin comentarios. 

Pues eso, que el sábado llegamos a Madrid. Comimos con toda la familia, que no es poca, y volvimos a la casa okupa para descansar hasta el día siguiente, después de una deliciosa cena de sushi (me pirra el sushi).

Y llegó el domingo, día esperado, más incluso que la revisión.

He hablado alguna vez de los estrechos lazos que unen a los padres de hospital. Son lazos fuertes y vibrantes pero también ásperos. 
Los padres de hospital no sólo son amigos, son familia.
Como es lógico, con los Padres de hospital te ves en el hospital, deseando siempre que llegue el día en el que brille el sol y puedas salir.

Esto es exactamente lo que ocurrió el domingo, puede que no brillara el sol en el cielo pero sí en nuestros corazones (qué cursilada acabo de poner). 
Gracias a una de las mamis de la pandi de la Paz que se encargó de todo, GRACIAS REGI, el domingo nos reunimos POR FIN fuera del hospital.

Decir que me lo pasé bien y que me encantó poder ver, charlar y reír con todos estos amigos es quedarse muy corto.
Sí, se habló de enfermedad, pero también de esperanza, de ilusiones, de ganas de vivir, del mañana.

Contamos anécdotas divertidísimas entre canapé y canapé, nos dimos ánimo y fuerza para las siguientes pruebas, bebimos, comimos, nos acordamos con cariño de las familias que no habían podido venir por diferentes motivos y hasta cantamos el cumpleaños feliz.

Y mientras los padres no parábamos de parlotear y de aprender todavía más sobre el mundo en el que vivimos, los niños jugaban como locos, pasándoselo....como dijo el Duende cuando ya regresábamos a casa....BOMBA.

Para despedirnos brindamos por la siguiente quedada, prometiéndonos que de verdad la haríamos e incluso mirando fechas.

Terapéutica, así fue la comida. Porque ver jugar juntos a los niños sin las bombas, las bolsas de medicamento y los pijamas de hospital es la mejor de las visiones.

Con que....¿PARA CUÁNDO DIJIMOS QUE ERA LA PRÓXIMA?


El lunes a primera hora me desperté, metí el corazón en La Caja y fuimos al hospital..

¡¡100% de quimera!! 
Buenas noticias en inmunología porque el último estudio estaba muy bien.
TODO GUAY!!

Para rematar la faena a tan estupendoso viaje, gracias a Juegaterapia Daniel tuvo la oportunidad de conocer en persona a Risto Mejide, El Hombre de Negro y Alberto Chicote.

¿El motivo?
Muhahahaha....Te lo contaré otro día (me encanta ser maligna)

No es por nada pero cuando regresábamos ayer de Madrid el paisaje me parecía más bonito, verde, luminoso, espectacular...todo era grandioso. Los campos se pintaban de amarillos fosforescentes, verdes intensos y marrones húmedos a la vez que el cielo parecía una puerta al mismísimo paraíso.
Dicen que cuando eres feliz ves las cosas de otra forma...y es verdad.

FELIZ DÍA.

viernes, 17 de abril de 2015

EQUILIBRIOS

Sé que no estoy escribiendo mucho últimamente pero ésto no significa que me haya olvidado del blog. No, de eso nada, la verdad es que lo tengo muy presente pero desde que hemos vuelto a casa he decidido dedicar el tiempo un poco a mi, a fortalecerme, a cuidarme y sobre todo a aprender a equilibrarme.

Estoy harta de vivir como si caminara sobre una cuerda floja donde, si me caigo, no me espera ninguna red sino un montón de monstruos hambrientos, un mar de lava y vete tú a saber qué más espantos.

Pero como esto no lo puedo evitar porque mi vida es así sí o sí, no me queda otra que amoldarme...

No lo he contado antes por aquí porque no quería asustar a nadie pero tengo que confesar que justo el día antes de mudarnos de nuevo a Cartagena mi cuerpo me dio un aviso. Un aviso importante, uno que me asustó de verdad y no sólo a mi sino también a Papá.

Siempre que me preguntan cómo me encuentro y cómo llevo la enfermedad del peque yo digo que bien y no es que mienta, lo digo porque así lo siento. Por supuesto no estoy para tirar cohetes pero, aunque no me canse de repetirlo, si Daniel está bien, y lo está, yo también lo estoy.
No lloro, no me lamento ni me compadezco de mi misma, simplemente asumo el papel que me ha tocado. Sí, tal vez me contenga más de la cuenta pero creo que estoy tan acostumbrada a hacerlo que ya ni percibo que lo hago.

Lo que me pasó aquel día al que he hecho mención antes es que, aunque mi mente quería seguir adelante mi cuerpo dijo basta. Me fui. En mi cabeza estalló un dolor tan enorme que se me quedó medio cuerpo paralizado y esto va en serio, se me durmió la cara, el brazo, la mano...Por si fuera poco no era capaz de hablar ni expresar lo que quería decir. Pero ya digo que fue mi cuerpo porque mi mente seguía empeñada en hacer todos los recados necesarios que nos permitieran ultimar los detalles para poder volver a casa. Y sin pensar metí al peque en el coche y conduje durante media hora, (el tiempo de distancia que hay entre la mini casa que teníamos alquilada y la casa de mi prima, para poder devolverle todas las cosas que nos había prestado). Ahora lo pienso y se me ponen los pelos de punta, ¡¡qué inconsciente!! ¡Podía habernos pasado algo!
Imagínate la cara de mi prima cuando abrió la puerta y me vio, según ella, pálida y con cara de ida, soltando incoherencias por la boca, mientras el niño dormía tranquilamente en el coche.

Ese día se suponía que volvíamos a casa pero no pudo ser, tuve que pasarlo en cama, durmiendo, relajándome, permitiendo a mi ser que se tomara unas vacaciones.

Así que, para evitar estos males tomé la determinación de dedicarme tiempo a mi. Porque para poder cuidar de Daniel tengo que estar bien y ya no basta con no ponerme enferma, tengo que estar bien en todos los sentidos, física, mental y espiritualmente.

Lo primero que hice fue algo que llevaba tiempo queriendo. Me apunté a tiro con arco. Sí, soy una friki pero ahora soy una friki feliz.

Me gusta la sensación de sostener el arco, sentir su peso sobre mi mano izquierda. Adoro colocar la flecha y tirar de la cuerda, el autocontrol, la presión, toda esa potencia entre mis dedos.  Respirar profundamente y soltar. Entonces la flecha vuela a una velocidad que mis ojos no alcanzan, a la vez que el sonido rompe el aire como si cantase. Y por fin,llega el impacto y se clava en la diana.
No soy muy buena, no suelo dar mucho en el centro, aunque sí lo he conseguido. Pero no es la puntería lo que me gusta, es todo lo demás, el ritual, la preparación...el poder tener el control de algo en mi vida, por insignificante que sea.

También, por recomendación de una amiga, me apunté a yoga.

Voy a clase con los dientes apretados, porque así estoy todo el día, incluso ahora mientras escribo, tengo los dientes apretados y me duelen las mandíbulas... pero me aguanto. 
Sin embargo allí no los aprieto, me relajo, de algún modo me libero y suelto momentáneamente la carga que me acompaña siempre.
Realizo los ejercicios dándome cuenta de lo chungo que tengo el cuerpo, me estoy haciendo mayor, ¿cómo me he podido dejar tanto? Si es que no tengo flexibilidad estoy hecha una birria.

Lo que más me gusta del yoga, a parte de la relajación y demás, es cuando cantamos los mantras. Como son en indú no tengo ni idea de lo que digo pero, bah, ¡qué más da!, suenan genial.
La vibración se me mete por dentro y me sube a las nubes. Encima, cada día realizamos un Kriya diferente y a veces esos Kriyas son para enviar energía, para dar fuerza a quienes la necesitan y yo me siento todavía mejor pensando mentalmente en todos los peques de la Paz, enviándoles esa fuerza que necesitan...

Además del yoga y del tiro con arco también estoy dedicando mucho tiempo a hacer otra cosa que me gusta...escribir.
Llevo unos cuantos años haciéndolo pero desde hace poco lo hago con más ganas. Quizás algún día estas historias que me invento vean la luz pero por ahora me contento con escribir para mi y para los pocos que tienen la osadía de aguantar mis fantasías.

En fin, que me siento bien. Puede que siga caminando sobre esa cuerda pero ya no me caigo, voy en equilibrio.


A la vez que yo ocupo las horas del día (que se me quedan cortas) el Duende también lo hace siendo, como debe ser, un niño feliz: disfrutando con su profe, aprendiendo a escribir y a leer. ¡¡Ya escribe su nombre estupendamente!! Además juega muchísimo con sus dos mejores amigas, monta en bici, come muchas chuches y se ríe un montón.

Y nada, esto es lo que quería contarte, que estamos bien, que todo sigue hacia adelante y que estoy deseando que haga mejor tiempo porque tengo los pies fríos.

También quiero decirte que te quieras y que hagas lo que te apetezca aunque tengas que sacar el tiempo de debajo de las piedras

FELIZ DÍA, SEMANA, MES...

lunes, 30 de marzo de 2015

12ª REVISIÓN: LA GOTA GORDA

Como ya dije, las revisiones son como someterse a un examen en el que se decidirá el resto de tus días, sólo que en este caso el examen es a vida o muerte y da igual lo mucho que hayas estudiado porque el resultado no depende de ti (o por lo menos de algo que tú puedas controlar). 
Vamos, para que no quede duda, en las revisiones se suda la gota gorda y cuando entras no tienes ni idea de cómo saldrás.

¿Aprobaré? ¿Suspenderé?

¡¡Qué incertidumbre!!
Si alguien quiere vivir emociones fuertes que se deje de puenting, paracaidismo sin paracaídas y chuminadas de esas. ¡¡UNA ENFERMEDAD GRAVE y sabrás lo que es quedarse sin aire!!

Pero dejémos de ponernos catastróficos porque, quitando la parte de la balanza en plan yin y yang y de la aventura, no todo en las revisiones es malo, nooooooo. Las revisiones tienen su parte buena. Una de ellas es, por supuesto, cuando te dan las noticias que quieres escuchar, ¡¡APROBADO!! (y la caja escupe tu corazón hasta el siguiente encuentro) y la otra....¡¡TE AHORRAS UN PICO EN EL SPA!!

Porque una revisión, acompañada de una buena noticia es igual a... LA RELAJACIÓN TOTAL DEL CUERPO Y LA MENTE. Nirvana.


Así fue cómo me sentí al llegar a casa el jueves pasado. Tan relajada y liberada que hasta tuve que preguntarme si había estado en el hospital o metida en una sauna.
Lo que yo te cuente, efecto spa. 

Como pensábamos lo que tiene el Duende en la piel, que le hace tener la textura de un balón de baloncesto, es un poquitín de EICH. Pero nada, unas cremitas con corticoides y asunto arreglado.
Las analíticas están perfectas y la Quimera sigue con ese 100 % extraño de los dos donantes.

En resumidas cuentas...TODO OK.

Ahora podemos volver a respirar tranquilos (hasta dentro de un mes que tenemos la siguiente).

FELICES VACACIONES DE PRIMAVERA
FELIZ SEMANA SANTA
FELIZ, SIEMPRE FELIZ.

martes, 24 de marzo de 2015

LA CAJA

Ya falta poco.

A medida que se va acercando el día de la revisión mi corazón se encoge más y más. Lo hace para protegerse, sabe que va a tener que meterse en la caja.

Ah!! ¿no te he contado nunca lo de la caja?
Verás, cuando te dan la mala noticia de que tienes un pequeñajo enfermo además de obsequiarte con una bolsa llenita de paciencia, que tu misma te tienes que racionar, también te dan LA CAJA. (chananáaaa, (musiquilla de espectación))

Cuando está cerrada es una caja normal y corriente. Podría ser de zapatos, podría ser de joyas e incluso podría ser de música. La mía, menos mal, no tiene música porque seguro que sonaría como el chirrido de las puertas viejas, augurando que vienen los monstruos y que algo terrorífico va a pasar.

Cada caja es diferente por fuera pero, básicamente, son idénticas por dentro.
¿Y cómo son por dentro? 
Estás deseando saberlo pero si has visto el dibujo que acompaña el post ya tendrás una idea.
Ja ja ja....me da la risa floja porque el que las inventó se quedó a gusto, menudas cosas se le ocurren a la gente con tal de torturar a unas pobres madres.

Al principio, cuando abres la caja sólo puedes ver la oscuridad más absoluta y entonces, una chispa, chist, enciende su interior activando el resorte del complejo mecanismo. Aparecen los pinchos, afilados y letales que, por si fuera poco, van impregnados de un poderoso veneno, mortal, por supuesto. Todo en la caja es muy de dar miedo porque, al fin y al cabo, ese es el cometido de la caja. Asustarte, dejarte agotada y sin fuerzas. Te chupa la energía.

La peor parte viene después cuando no te queda más remedio que obedecer y meter en su interior tu corazón encogido por protección, sabe que si se late puede ser su fin.

Y así, con LA CAJA, firmemente cogida en tus manos, rígidas y heladas, vas a la consulta del médico. No puedes moverte demasiado y apenas gesticulas, es lo que tiene llevar una caja de este tipo con tu corazón dentro.

El desenlace dependerá de lo que te diga el médico a lo ave Cesar.

AVE CAESAR, MORITURI TE SALUTANT.

Y sólo piensas, pulgar hacia arriba, pulgar hacia arriba. 


Sé que la revisión no va a ir mal porque veo al Duende bastante bien.
Sí, tiene un poquito de EICH en la piel que le marca los poros como si estuviera perennemente impresionado, pero nada más.
Ni dolores en las piernas, ni la tripa hinchada, ni fiebre, ni ninguno de esos síntomas que me dejan la boca seca cuando aparecen, salvo el agotamiento de no poder ser un niño normal. Quiere ir al cole, quiere salir más, quiere hacer fiestas con un montón de amigos y le da rabia no poder. Normal.

La paciencia se le agota y creo que, aunque quiero negarme a ello, a mi también me está pasando. Quizás no me he racionado bien la bolsa que me dieron pero...¿quién iba a pensar que estaríamos más de dos años con esta historia? Tendrían que haberme dado una bolsa más grande, ¡¡leches de recortes!!

Pero bueno, que aunque espero que las noticias no sean malas no puedo evitar estar en tensión, parezco el palo de una escoba.

No veo el día de deshacerme de la caja del carajo. Tengo pensado lo que voy a hacer con ella. Me convertiré en Frodo y me la llevaré a Mordor para tirarla al ardiente fuego, jajaja.

FELIZ DÍA....FELIZ PRIMAVERA.