Más de una vez he mentado por aquí el grupo que hemos formado algunas mamis del hospital de la Paz. Somos "La pandi de la Paz" un nombre tope guay para lo poco guays que son nuestras conversaciones. Porque, lejos de lo que puedas estar pensando, en nuestro grupo de wassap no hablamos de lo cansadas que estamos del trabajo, de lo malvado que es nuestro jefe, de la cantidad de deberes que tienen los niños, que se nos ha quemado la comida por estar hablando por teléfono o de esas cosas intranscendentes que tanto, tantísimo, echamos de menos.
En el grupo de "La pandi de la Paz" hablamos de revisiones, de pruebas con nombres impronunciables, de quimios, angustias y miedos, muchos miedos. Somos un grupo de apoyo donde nos animamos y comprendemos más de lo que nos puede comprender cualquier otra persona. Cuando una cae las otras salen corriendo al rescate para ayudarla. Si alguna está esperando un resultado súper importante que decidirá el futuro de su hijo, las demás mandamos cientos de memes sobre las sombras de Grey, contamos anécdotas relacionadas con montar en bicicleta e intentamos, por todos los medios, que el tiempo se le pase lo más rápido posible.
Sí, se podría decir que somos como las mejores amigas. Nos queremos, nos mandamos abrazos de oso cada dos por tres, acompañando miles de besos de abuela y continuamente nos damos las gracias por estar ahí cuando nos necesitamos. ¿Acaso no es eso la amistad?
Lo más curioso de nuestra relación es que nunca, NUNCA, nos hemos visto todas juntas fuera del hospital y que conste que no ha sido por falta de ganas. Desgraciadamente las circunstancias han querido que, hasta hace bien poco, una cama de la sexta planta (o la séptima si había overbooking) siempre estuviera ocupada por alguno de nuestros hijos.
Pero chiiiiisssssss....nada de caras tristes. He escrito "hasta hace bien poco" ¿y que quiere decir eso? BUENAS NOTICIAS.
Síiiiiiii, desde hace bien poco el grupo de "La pandi de la Paz" está de celebración continua.
Un montón de buenos y esperanzadores resultados nos alegran los días y nos hacen llorar de felicidad.
¡¡La nube negra se va!!
¿Se va?
Puffffffffffffffffff (aquí es donde todas nos desinflamos). La nube negra no se va.
Hablando mucho las mamis nos hemos dado cuenta de una cosa. En nuestra cabeza vive un Monstruo.
Quería habernos pintado con las pieles azuladas por todo lo que aguantamos la respiración pero hubiéramos parecido también unos monstruos.
No importa que los resultados de las enfermedades de nuestros hijos sean positivos, el Monstruo nos hace dudar y nos vuelve desconfiadas.
Las bocas sonríen pero los ojos miran con recelo.
¿Y si me vuelven a llamar de la Paz y me dan la peor de las noticias, otra vez? ¿Y si recae?
Los ¿y si...? se multiplican.
Evidentemente el Monstruo de la cabeza es como RumRum pero a lo grande. Está hecho completamente de miedo. Es una manta oscura que te roba el oxígeno y te bloquea. Se parece a una depresión lógica.
Al final, como pasa con RumRum, no tienes más remedio que acostumbrarte a vivir con el Monstruo.
Nosotras hemos llegado a un punto en el que casi podría decirse que somos capaces de ver los nuestros. Nos los imaginamos jugando al poker como ese cuadro de los perros, sólo que en nuestro caso las cartas son las fotos de nuestros hijos. Sí, muy tétrico y horrible.
También tenemos momentos graciosos en los que vemos a nuestros monstruos juntarse con las mosntruas de nuestras parejas e irse juntos a montar en bicicleta.
Como dijo una de las mamis: mi monstruo tiene novia y vive en la cabeza de mi marido.
Mi conclusión es que, sin saberlo, todos los adultos tenemos un Monstruo en nuestra cabeza. Es un anexo a nuestra evolución complicada.
Aún así, con Monstruo o sin él.....HAY QUE SER FELIZ, sí o sí.
En el grupo de "La pandi de la Paz" hablamos de revisiones, de pruebas con nombres impronunciables, de quimios, angustias y miedos, muchos miedos. Somos un grupo de apoyo donde nos animamos y comprendemos más de lo que nos puede comprender cualquier otra persona. Cuando una cae las otras salen corriendo al rescate para ayudarla. Si alguna está esperando un resultado súper importante que decidirá el futuro de su hijo, las demás mandamos cientos de memes sobre las sombras de Grey, contamos anécdotas relacionadas con montar en bicicleta e intentamos, por todos los medios, que el tiempo se le pase lo más rápido posible.
Sí, se podría decir que somos como las mejores amigas. Nos queremos, nos mandamos abrazos de oso cada dos por tres, acompañando miles de besos de abuela y continuamente nos damos las gracias por estar ahí cuando nos necesitamos. ¿Acaso no es eso la amistad?
Lo más curioso de nuestra relación es que nunca, NUNCA, nos hemos visto todas juntas fuera del hospital y que conste que no ha sido por falta de ganas. Desgraciadamente las circunstancias han querido que, hasta hace bien poco, una cama de la sexta planta (o la séptima si había overbooking) siempre estuviera ocupada por alguno de nuestros hijos.
Pero chiiiiisssssss....nada de caras tristes. He escrito "hasta hace bien poco" ¿y que quiere decir eso? BUENAS NOTICIAS.
Síiiiiiii, desde hace bien poco el grupo de "La pandi de la Paz" está de celebración continua.
Un montón de buenos y esperanzadores resultados nos alegran los días y nos hacen llorar de felicidad.
¡¡La nube negra se va!!
¿Se va?
Puffffffffffffffffff (aquí es donde todas nos desinflamos). La nube negra no se va.
Hablando mucho las mamis nos hemos dado cuenta de una cosa. En nuestra cabeza vive un Monstruo.
Quería habernos pintado con las pieles azuladas por todo lo que aguantamos la respiración pero hubiéramos parecido también unos monstruos.
No importa que los resultados de las enfermedades de nuestros hijos sean positivos, el Monstruo nos hace dudar y nos vuelve desconfiadas.
Las bocas sonríen pero los ojos miran con recelo.
¿Y si me vuelven a llamar de la Paz y me dan la peor de las noticias, otra vez? ¿Y si recae?
Los ¿y si...? se multiplican.
Evidentemente el Monstruo de la cabeza es como RumRum pero a lo grande. Está hecho completamente de miedo. Es una manta oscura que te roba el oxígeno y te bloquea. Se parece a una depresión lógica.
Al final, como pasa con RumRum, no tienes más remedio que acostumbrarte a vivir con el Monstruo.
Nosotras hemos llegado a un punto en el que casi podría decirse que somos capaces de ver los nuestros. Nos los imaginamos jugando al poker como ese cuadro de los perros, sólo que en nuestro caso las cartas son las fotos de nuestros hijos. Sí, muy tétrico y horrible.
También tenemos momentos graciosos en los que vemos a nuestros monstruos juntarse con las mosntruas de nuestras parejas e irse juntos a montar en bicicleta.
Como dijo una de las mamis: mi monstruo tiene novia y vive en la cabeza de mi marido.
Mi conclusión es que, sin saberlo, todos los adultos tenemos un Monstruo en nuestra cabeza. Es un anexo a nuestra evolución complicada.
Aún así, con Monstruo o sin él.....HAY QUE SER FELIZ, sí o sí.







